Biciclown en Mongolia esperando reparar la bici…

  ÁLVARO NEIL Biciclown asturiano que está dando la vuelta al mundo Gijón, J. E. CIMA Alvaro Neil (Oviedo, 1967), conocido por Biciclown, el próximo 19 de noviembre llevará 6 años dando la vuelta al mundo en bicicleta de los 13 que durará la aventura.

Actualmente se encuentra en Mongolia, tras recorrer 83.485 kilómetros en 2.109 días y atravesar 60 países de África y Asia. Este ex oficial de notaria de 43 años pasa dificultades ahora con la rotura de una rueda especial y de momento compró una bici por 75 euros para hacer un mes pedaleando mientras le llega el repuesto. En una charla con LA NUEVA ESPAÑA cuenta su aventura.

 -¿Cómo lleva la vida? -Bien. Ahora estoy acampado al lado de un río y con preocupación porque compré un bici en el mercado negro y veo que va mal y se me puede romper en cualquier momento. Quiero hacer 1.500 kilómetros por aquí por Mongolia hasta que venga el dueño de Bike Tech con la rueda nueva y poder tomar mi bici otra vez en la capital de Mongolia (Ulan Bator). Me habían mandado una nueva pero se debió romper en el viaje y cuesta 200 euros el enviarla. Así que hice el menor equipaje posible para rodar con esta otra de 75 euros pero se nota que no tiene calidad para estos caminos. -¿Qué fue lo más duro en estos tres últimos meses? -Pasar quince puertos por el Tibet con más de 4.000 metros de altitud por aquella carretera de piedras y con temperaturas muy frías casi de nevar. Luego pasar la frontera de China a Mongolia por el desierto de Gobi donde hay una planta (Borbone) con muchas espinas. Hubo un día en que pinché hasta siete veces. Ponerte a reparar a la luz de la luna, después de pedalear bajo mucho calor y con poco agua, no era lo mejor.

-¿Se llegó a desmoralizar? -Hay momentos malos porque la bici pesaba 85 kilos y en la arena del desierto por momentos te bloqueaba y te tocaba empujar. Susto también pasé con los perros tibetanos porque son muy agresivos y no los espantas con una piedra. Vienen en manadas como de seis y te atacan con esa cabeza grande casi de mastín. Uno me mordió y otros lo hicieron en las alforjas. Te sientes indefenso.

 -¿Qué planes tiene ahora? -Andar por Mongolia hasta que venga la rueda de la bici y rodaré unos días con el patrón de Bike Tech y con Jordi y su novia, Ana, que en su día ya me llevaron la bici nueva a la India. Luego regresaré a China para ir a casa de un español en Shanghai. Allí espero quedarme tres meses para escribir otro libro sobre mis experiencias de 3 años en Asia. De paso aprovecho para que pase el duro invierno. Luego arrancaré para Japón, Filipinas y Corea y a finales de 2011 entraré en un nuevo continente: Australia.

-Alguna alegría se llevaría. -Lo primero seguir en esta aventura que inicié en 2004 para 10 años y que serán ya 13 porque es difícil calcular hasta que no pasas problemas. Luego encontrarme por Mongolia con muchos españoles que vienen a pedalear por estas grandes praderas y que sabían de mi aventura por la página web http://www.biciclown.com. Y encontrarme en un pueblo de China a Sebastián Alvaro, director de «Al Filo de lo imposible», que era una referencia para mí. Le gusta lo que hago. Elogió mi documental «A la velocidad de las mariposas» y me animó a seguir.

-¿Cómo es la gente en Mongolia? -Hospitalaria y te invitan a comer leche, queso y mantequilla. Al no haber señales de información o pueblos te toca navegar y te guías por la brújula o preguntando en alguna cabaña. Pero no todos son así… -Explíquese más. -Cuando rompí la bici volví en camión a las tres de la madrugada a la capital de Mongolia. Compré otra por 75 euros y decidí ir en tren para arrancar de otro lugar. Tenía billete pero en la estación dos policías no me dejaron subir con malos modales. Ahí me llevé un gran susto porque me trataban como a un bandido cuando no había hecho nada y encima perdí el tren. La gente me miraba como si fuera un delincuente al ver la violencia de los polis.

 -Tuvo mas problemas. -Otro fue en la frontera de China a Mongolia que no me dejaban pasar en bici y me obligaron a pasarla en coche o en taxi, pero cobrando 8 euros. No lo pude esquivar aunque después de tres horas de discusión el aduanero chino me perdonó el dinero.

-¿Y el visado en Mongolia? -Al entrar tienes 7 días para registrarte en la capital, pero yo tardé 9 días en llegar en bici y me pusieron una multa de 60 euros. Necesité una hora con un traductor ante el director de inmigración para que me entendiera mi problema y me la quitara. «En el desierto de Gobi llegué a pinchar un día hasta siete veces debido a una planta y me tocó empujar la bici porque no podía rodar entre la arena» «Cuando repare la bici iré a Shanghai para escribir un libro del paso por Asia y al final de 2011 entraré en Australia»

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